miércoles, 17 de junio de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
El cineasta venezolano asegura que las películas deberían surgir desde los individuos
ANGEL RICARDO GOMEZ
EL UNIVERSAL "El cine es un asunto de pasión y la pasión está en los individuos, no en las corporaciones privadas o el Estado", es una de las principales reflexiones que se desprenden de una conversación con el cineasta Alejandro Bellame, presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, a propósito de celebrarse hoy el Día del Cine Nacional.
_Este año la celebración será con nueva Ley de Cine ¿Qué expectativas tiene en torno a ésta?
_Yo creo que es muy temprano para ver sus efectos, pero ya comienzan a haber señales. Lo más importante que plantea la Ley es la creación de Fonprocine (Fondo de Promoción del Cine) que recibirá las contribuciones fiscales del público, distribuidores, exhibidores, productores...
_Muchos representantes del gremio aplauden este fondo pero no consideran que el problema del cine venezolano no es sólo el dinero y que además hay precedentes de administración deficiente en el Estado venezolano. ¿Esto no les preocupa?
_La Ley está bastante blindada en ese sentido y creo que es así porque todos contribuimos en su redacción. Además hay una representación numerosa, son como 14 miembros, y hay mucha vigilancia sobre estos recursos. Por otra parte, es verdad, el problema no es solo de dinero, es de formación, de creatividad, de historias... pero el dinero es fundamental porque es a través de este Fondo que hay la posibilidad de contar con recursos constantes y, en principio, suficientes. Antes el cine dependía del aporte del Ejecutivo Nacional a través del presupuesto anual por lo que era variable y la constancia es muy importante en esta actividad porque es a través de ésta que puedes como individuo, y como colectivo de cine venezolano, ir mejorando sobre tus fallas y aciertos, e ir madurando.
_Pero si una persona no tiene presupuesto oficial debería buscar por otras fuentes. ¿Esto no abre una reflexión en torno a la capacidad autogestionaria del cine venezolano?
_Lo que pasa es que los directores y los actores no tienen por qué ser productores. Un sistema cinematográfico exitoso debería permitir que hubiera gente dedicada a vender las historias y gente dedicada a crearlas. Yo creo que esta nueva Ley va a propiciar la aparición de esta figura del productor ejecutivo que acompaña al creador.
De autor y comercial
_¿Qué habría que reflexionar en torno al cine de autor en relación con el cine por encargo y al cine comercial?
_Yo creo que una sociedad requiere todo tipo de cine. Yo no descarto el cine comercial; es más, el cine de autor debería ser comercial. Tendría que buscarse identificación emocional, temática, de historia, con el público y eso se va a reflejar en la taquilla, en la respuesta del público. Por el otro lado, está el cine por encargo desde el Estado que es un poco delicado porque yo creo que el Estado no está para crear cultura, son los cultores, los artistas, los que tienen que crearla.
_Pero tomando en cuenta su idea, "una sociedad requiere de todo tipo de cine", las películas por encargo estatal también merecerían un espacio...
_Por ahora lo que tenemos es una tendencia a permitir ese cine de libre creación a través del CNAC y una tendencia a hacer cine por encargo desde el Estado. Cualquier artista o cualquier autor está en su derecho a alinearse con la política que crea pero lo que no creo que puede ser es que eso venga desde el Estado.
_¿No cree que la discusión está en que los recursos deberían ser distribuidos equilibradamente por el Estado para todas las películas venezolanas?
_No es un problema de equilibrio, sino de que toda cinematografía se desarrolla a partir de sus autores; es decir, si no hay gente que le interese expresarse, no hay una cinematografía eficaz. Todo cine que se precie debe partir de la reflexión y emociones que los individuos quieran expresar, porque son ellos los que están en conexión con la gente. Los entes públicos o privados, las corporaciones o los ministerios, no tienen emociones, los que tienen emociones son los seres humanos y es a partir de allí que deben hacerse las pe lículas. Por eso me parece delicado que desde el Estado se hagan películas por encargo.
_¿Sobre qué otros aspectos habría que reflexionar en este Día del Cine Nacional?
_Creo que es un tópico, pero sí, hace falta mucha formación todavía, creo que el CNAC está trabajando muy bien a través del laboratorio, la vía está marcada, hay que seguir apoyando estas iniciativas, la ANAC también ha hecho algunos esfuerzos en este sentido a través de talleres y foros. Hace falta reflexionar muchísimo acerca de lo que hemos hecho y debemos hacer pero sobre todo, hace falta la libertad, la libertad de creación. No es que hace falta, es que debemos mantenerla, exigirla y hacer uso de ella constantemente y la libertad parte de eso, de que sean los individuos los que planteen las historias y las películas.
Nota publicada por El Universal en 2006.
jueves, 26 de febrero de 2009
La idea de hacer El Tinte de la Fama surgió durante un taller de escritura de guión que tomara Alejandro Bellame. Con el tiempo dicha idea fue madurando hasta dar vida a un largometraje. Bellame confiesa “tenía la idea dando vueltas en mi cabeza durante un tiempo y hablé con Alberto Gómez y nos sentamos a escribir un tratamiento y el siguiente paso fue buscar a un guionista, en este caso a Armando Coll, quien había trabajado en Caracas amor a muerte y Piel… el guión tiene el aporte de los tres”.
En 1997, el guión ganaría el tercer premio del Segundo Concurso Nacional de Guiones de Largometrajes promovido por Fundavisual Latina.
“Quería hacer una película que hablara de nosotros, que hablara venezolano, que fuera contada desde nuestra localidad, pero que pudiera ser disfrutada en cualquier lugar del mundo. Quería que tratara la confusión de identidad que a veces podemos tener como nación, como país, como gentilicio”.
“Surge así la idea de hacer una película a partir de esa metáfora: una muchacha que busca un modelo, el norteamericano, y que mejor símbolo del star system norteamericano que Marilyn Monroe, alegoría inequívoca de una personalidad trágica. La sustitución de la propia identidad, conduce, inevitablemente, a una tragedia personal”.
Para Bellame, Marilyn es un personaje esencialmente trágico, como reza el slogan de la película: Toda la gloria y toda la miseria en un mismo instante. “Eso me atraía mucho de ese personaje, la tragedia de Marilyn vinculada a lo aparentemente exitoso como contraste, cómo a través del éxito, puede llegarse a la tragedia más terrible”.
El director aclara que no se trata de una película sobre Marilyn Monroe, el personaje sirve de excusa para hablar de la búsqueda de nuestra identidad. “Marilyn dejó de ser una persona para convertirse en un icono, en un afiche, un material POP, un bolígrafo… cualquier cosa puede ser Marilyn, quedando el ser humano que está detrás de todo eso, prácticamente olvidado”
Bellame no era seguidor de la estrella estadounidense, sin embargo debió estudiar sus biografías como parte de la investigación para la película. “Es un Drama / comedia o Comedia dramática, entre estos extremos se desarrolla la película, ¿acaso no fue así la vida de Marilyn? ¿No se parece esto a nuestra propia cotidianidad venezolana? Esto está muy vinculado a lo patético que puede ser el pretender parecerse a otra persona, no porque sea
mejor o peor, sino porque es simplemente algo artificial, muy diferente a lo que realmente somos”.
Para acentuar el sentido del film, el director empleó algunas imágenes documentales de la Monroe, lo que le permitió mostrar el retrato de la Marilyn verdadera, que yace tras la icónica.
“Es una historia de perdedores. Pero son perdedores que aprendemos a apreciar y a querer tal como son. Nos identificamos con sus anhelos y sus frustraciones, porque de alguna forma, las sentimos un poco nuestras. Ellos son todo “lo mejor y todo lo peor” que pueden ser. Tienen que lidiar con lo que son y vivirlo. No tienen salida posible sin autenticidad”.
TRATAMIENTO DEL TEMA Y SELECCIÓN DEL EQUIPO TÉCNICO
El director señala que para él era muy importante ubicar la historia en Caracas, pero a través de una mirada estética diferente.
Como parte de esa mirada, El Tinte de la Fama se desenvuelve en medio de dos atmósferas: una muestra la realidad de la calle, el tráfico, los buhoneros del centro de Caracas, la precaria vivienda de los personajes principales; la otra, nos envuelve en las luces del espectáculo, el brillo del canal de televisión, el anime, lo falso, la apariencia.
“La selección del director de fotografía fue fundamental, porque se trata de uno de los colaboradores más cercanos. Mucho de lo que la película termina siendo está en sus manos: la luz, la atmósfera, la textura. Uno tiene en la cabeza el tipo de atmósfera que desea crear y buscas a un director que trabaje más o menos en ese esquema. Francisco Gozón, es venezolano y casi no trabaja en el país, está residenciado en Hungría donde goza de gran reconocimiento. Yo sentí al ver sus trabajos que tenía una sensibilidad particular, poco común en el cine venezolano, sentí que debíamos traer un poco de esa mirada a nuestra realidad, a las calles de Altagracia, de Caracas… por eso la estética de la película es bastante inusual en el cine venezolano, es diferente…”
Para la dirección de arte, se seleccionó a Evelyn Villegas, quien recientemente estuvo encargada del mismo rol en el largometraje Al borde de la línea. “Ella logró un trabajo armonioso dentro del mismo esquema de la dirección de fotografía, reforzando lo patético, lo falso, en contraste con lo real. Creo que su trabajo merece una mirada particular dentro de la película”.
CASTING Y EL TRABAJO CON LOS ACTORES
En principio, para la selección de la protagonista el director buscó a alguien que, al momento de transformarse, pudiera parecerse físicamente a Marilyn Monroe. La actriz escogida tuvo que retirarse del proyecto apenas tres semanas antes del rodaje, por lo que comenzó una búsqueda de emergencia de la nueva Marilyn/Magaly.
Fue así como apareció la posibilidad de trabajar con Elaiza Gil… “Elaiza me había sorprendido en el casting pero pensé ¿y qué tiene que ver Elaiza con Marilyn?... inmediatamente entendí que la película era eso, ¿qué tiene que ver Magaly con Marilyn? Nada, una muchacha muy venezolana, criollita, muy bella, pero no tenía nada que ver con una chica hollywoodense de los 50. De eso se trataba, del absurdo, de cómo esta mujer podía transformarse y convencernos. Realmente es un estereotipo: una peluca, unos labios rojos y un lunar en la mejilla. Ves esos tres elementos en un rostro y lo identificas de inmediato como Marilyn”
Alberto Alifa resultó muy bien en el casting para el personaje de Arturo Herrera, el esposo de Magaly. “Alberto me convenció y me fui a conversar inmediatamente con él fuera del estudio. Conociendo al actor y al ser humano, descubrí que era perfecto para el personaje, que lo podía comprender muy bien. Su visión del personaje le era muy cercana. Alberto tiene un aire de ingenuidad y de soñador que le vienen como anillo al dedo al personaje de Arturo, además me convenció por su calidad artística.”
Para el personaje de Héctor, el travesti que se considera la reencarnación de Marilyn Monroe, Bellame manejaba varias alternativas, pero la calidad histriónica de Miguel Ferrari fue determinante para darle el papel. Entre tanto, Mirtha Borges ya había trabajado con el realizador en el cortometraje Fosa Común… “me parece una excelente actriz, la respeto muchísimo, representaba para la película la venezolanidad más llana, el personaje que representa las raíces de Magaly. El personaje de Encarnación debía ser alegre, la venezolana que improvisa una solución para las dificultades, la que siempre encuentra la forma de salir adelante. Eso es muy venezolano, estamos siempre ` echándole pichón ´ y pensando que más adelante nos va a ir mejor…esa es un poco Encarnación, quien le recuerda a Magaly de dónde viene y a dónde va”
Para el papel de Tony “el gordo” se realizó un casting entre cantantes líricos. Resultó electo Víctor Manuel López quien, a pesar de no ser actor, realizó un extraordinario trabajo. En
cuanto al rol de animador de un programa de concursos de televisión, se pensó inmediatamente en Luis Chataing, pues él era capaz de hacer una parodia de este estereotipo con elegancia.
También participan dentro del elenco de El Tinte de la Fama Johanna Morales como Norma, quien le hará la vida imposible, dentro del concurso, al personaje de Magaly. Encontramos además a: Yugui López, Aníbal Grunn, Aura Rivas, Oscar Molinari, Irabe Seguía, José Manuel Vieira, Enrique Peña, Pakriti Maduro, Gonzalo Camacho, María Escalona, Luis Carreño, Freddy Chacón, María Fernanda Badillo, Erasmo Colón, Gabriel Zamora, Luis Cruz, Hernán Torres, Susana Benavides, Elena Toledo, María Virginia Bitar, Carolina Veitia, Evelyn Cedeño, Yauri Citty, Claudia Rivas y Carmen Elena Manrique.
En cuanto al trabajo con los actores, una vez seleccionado el elenco, Alejandro Bellame comenta que, realiza un trabajo de lectura de guión, se habla de los personajes, y se seleccionan y ensayan algunas escenas claves para la comprensión de los mismos. “Buscamos en el personaje las motivaciones, sus características, su forma de expresarse y de moverse. Una vez que eso está instalado en los actores, lo importante es hacerlo coherente con la historia. No ensayo demasiado, creo que es una forma de preservar la naturalidad”.
LA NARRATIVA Y LA TRANSFORMACIÓN SIMBÓLICA DEL PERSONAJE
A lo largo de El Tinte de la Fama se muestra constantemente el espacio físico que rodea los personajes, estableciendo así una relación entre la evolución psicológica de los mismos y dichos espacios. Sobre este recurso el director aclara: “creo en el uso de elementos que, perteneciendo al propio contexto, se revisten de una carga significativa. Los espacios vacíos, por ejemplo, intentan reflejar el viaje interior del personaje, y por ende la búsqueda de su propia identidad”
CINE DE MÚLTIPLES LECTURAS
“Creo en un cine donde haya múltiples capas de lectura. Pudiera resultar muy superficial la historia del concurso, pero puedes quedarte en esa lectura y disfrutarla o puedes irte mas allá. Creo en ese cine para diversos tipos de público. Hay quienes buscan una visión más profunda,
más reflexiva y otra donde buscas simplemente divertirte, creo que la película cumple con ambas necesidades”.
“Particularmente considero que uno de los aspectos más interesantes es ese mundo retratado a través de unos personajes que llegan a ser adorables a pesar de lo patético, es la mirada comprensiva hacia el perdedor…entender que, en la esencia del perdedor, yacen grandes virtudes del ser humano”
El realizador considera que la película debe gustar como un todo, no en forma parcial. “Creo que una película debe gustar como un espectáculo único. El público no debe hacer concesiones con el cine venezolano por considerarlo escaso de presupuesto o limitado. La gente paga por ver una película y espera sorprenderse agradablemente, y los cineastas venezolanos tenemos la responsabilidad de cumplir con esas expectativas, sin esperar miradas complacientes”.
LA MÚSICA
La música fue compuesta por Julio D´ Escrivan, quien según el director, realizó un trabajo fundamental. “Él vio la película, yo estaba un poco inseguro de que pudiera interesarse, pues en ese momento estaba en muchos proyectos comerciales, pero afortunadamente se motivó y aceptó”.
“Yo no quería que la música se convirtiera en protagonista, pues pienso que cuando una música intenta imponerse sobre la imagen, termina afectándola. La música tiene tanta presencia, que tiene que ser muy discreta… se debe sentir sin que la hagas consciente… La música debe ser siempre una sensación…Julio trabajó sobre las emociones, no como algo protagónico”
“Desde el inicio, al ver la película por primera vez, Julio supo cual era la línea que debía seguir para complementar a través de su maravillosa música, el planteamiento emocional de la película” “Es un trabajo perfectamente ensamblado y muy respetuoso. Es una música que no se impone a la imagen y al relato. Por el contrario, se entrega y se entreteje para ir llevando al espectador hacia un territorio emocional donde termina sorprendido en su propia sensibilidad”
El tema principal de la película fue escrito por Julio Viciana, un músico español, que Bellame conoció a través de Miguel Ferrari. Miguel vive en Madrid y habló con Viciana para hacer ese tema, luego lo propuso y definitivamente gustó.
De Fosa Común a El Tinte de la Fama
Bellame opina que hay mucho en común entre Fosa Común, primer corto del director y El Tinte de la Fama, “siendo dos películas muy diferentes desde el punto de vista de la historia, el vínculo más importante entre ambas es que hablan de nosotros mismos. Ambas ofrecen una mirada reflexiva acerca de quiénes somos, nuestros intereses, nuestro destino, pero a través de dos temas diferentes…”
“Creo que El Tinte de la Fama es una película bastante particular, con una visión inusual, muy honesta y genuina sobre nosotros mismos”.
Para ver otro avance de este filme basta con seguir la liga: http://www.youtube.com/watch?v=vYSloLLXuw4
jueves, 19 de febrero de 2009
Para cinéfilos venezolanos


La idea de este blog fundamentalmente consiste en iniciar un diálogo en torno a una película venezolana que en los próximos meses será estrenada en Estados Unidos.
Se trata de "El tinte de la fama" ("The color of fame"). De seguro muchos de ustedes habrán leído notas de prensa e incluso habrán visto tráilers. Tal vez ya habrán visto este primer largometraje de Alejandro Bellame, mismo que oficialmente fue propuesto por Venezuela para competir por el Óscar.
Paso siguiente pongo a su consideración la siguiente reseña de mi autoría. A ver ustedes qué opinan y así poder enriquecer él diálogo.
Entre la joven Magaly (Elaiza Gil) y la diva del cine hollywoodense Marilyn Monroe no tendría por qué haber similitud alguna. Después de todo Magaly es una chica venezolana, trigueña, de un físico muy latino, goza la vida al lado de un esposo que la ama, padece las carencias económicas actuales y no está interesada en la fama ni en la gloria.
Sin embargo, las coincidencias, que son de fondo, sirven para tejer esta intensa historia escrita por Armando Coll, Alberto Gómez Díaz y Alejandro Bellame.
Todo el problema comienza con la precaria situación que golpea a Magaly y su esposo Arturo (Alberto Alifa), incansable y nada exitoso promotor artístico.
Bastan los primeros momentos del filme para comprender el difícil reto que la sobrevivencia misma implica para los personajes de este largometraje.
En un inicio se ve el frustrado momento en el que a quien con afecto llaman el “gordo”, vecino de Magaly, intenta hacer suyo un espacio frente a las cámaras de televisión, luego de haber sido convencido por Arturo de participar en un concurso de imitadores del legendario Luciano Pavarotti.
El problema es que el “gordo” en verdad es poseedor de una voz privilegiada, don que paradójicamente hace que lo echen de un certamen donde sólo se requería mover los labios mientras se reproducía una grabación original del célebre tenor.
Condenado a un estrecho y deteriorado departamento, el “gordo” al fin decide quitarse la vida, pero su tragedia no termina ahí. Tampoco hay dinero para pagar los gastos fúnebres, encrucijada que lleva a Arturo, bajo algún cargo de conciencia, a vender su viejo Volkswagen.
La crisis se agudiza. Con adeudos pendientes por el alquiler de una vivienda en la que también han quedado sin derecho a luz eléctrica, dilema al que se le suma el despido de Magaly de su trabajo en un restaurante, Arturo ve como posible salida incitar a su mujer a que participe en otro concurso televisivo, patrocinado por “Platino. El tinte de la fama”, cuyo objetivo es elegir a la “Marilyn Monroe del nuevo milenio”.
La idea, descabellada ante los ojos de Magaly, adquiere lógica por una sola razón: el premio consiste en 25 mil dólares, monto que para la pareja representa una llave hacia una nueva vida de solvencia económica.
Sin embargo, la realidad que rodeó a la Monroe poco tiene que ver con el concepto de progreso que los protagonistas tanto anhelan. Y es aquí donde se empieza a tejer un interesante paralelismo entre la estrella estadounidense y la joven protagonista de esta cinta.
Los hechos se desenvuelven a partir de que Magaly y Arturo conocen a Héctor (Miguel Ferrari), un travesti que cree ser la reencarnación de Marilyn Monroe.
Simpático, seguro de sí mismo, amplio conocedor de la trayectoria de la rubia actriz, Héctor poco a poco comienza a transformar a Magaly en el personaje que busca ser, pero el cambio físico no será el trascendental.
Poco a poco, los puntos en común salen a la luz. La joven sufre la enfermedad de la madre que parece haber perdido todo contacto con la realidad dejándola, a muy temprana edad, al cuidado de una madrina dicharachera.
Así, Magaly comienza a entender los secretos que Norma Jean Baker, la verdadera Marilyn, llevaba en el corazón, las ausencias, el vacío. De pronto se siente unida por una trágica infancia que tal vez conducirá a un desenlace igualmente lamentable.
Es entonces cuando el largometraje, que significa la ópera prima de Bellame, adquiere más fuerza. Lo que Magaly y Marilyn comparten es la fragilidad emocional, producto de sus respectivas circunstancias, además de un desgaste moral evidente.
En el proceso Arturo también sufre al hallar la oscura explicación del éxito de Magaly en la pantalla chica.
Lo que queda es el descubrimiento de una verdad: el deterioro en el que los personajes de esta cinta caen tras la persecución de una identidad ajena, lejana, ideal equivocado que conduce a estos perdedores a peligrosos extremos.
Al final, el mensaje es claro; sin autenticidad no se llega a ningún lado, irrefutable argumento bien logrado en este primer trabajo de Alberto Bellame que, dicho sea de paso, fue oficialmente propuesto por Venezuela para la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera para el Óscar 2008.
FICHA TÉCNICA
Dirección: Alejandro Bellame. Guión: Armando Coll, Alberto Gómez Díaz, Alejandro Bellame. Dirección de Fotografía: Francisco Gozón. Producción General: Liz Mago. Jefatura de Producción: Miguel Angel Mayz. Asistente de Dirección: Mariella Pérez. Dirección de Arte: Evelyn Villegas. Escenografía: Carlos Busquets. Montaje: Alberto Gómez Díaz. Música: Julio D´Escrivan. Sonido: Franklin Hernández. Dirección de Casting: Carmen La Roche. Duración: 85 minutos. Distribución: Cinematográfica Blancica
FICHA ARTÍSTICA
Elaiza Gil (Magaly), Alberto Alifa (Arturo), Miguel Ferrari (Héctor), Johanna Morales (Norma), Mirtha Borges (Encarnación), Luis Chataing (Animador del concurso), Oscar Molinari (Rosell), Irabe Seguía (Chacha), Víctor Manuel López (Tony), Yugui López (Kike), Aura Rivas (Gladys), Aníbal Grunn (Productor del concurso).
Para ver el tráiler de “El tinte de la fama” basta con seguir la liga:
http://www.youtube.com/watch?v=vYSloLLXuw4